Paternidad con Ternura: un ejemplo dado por Dios

Por Azucena López Namoyuren. Coordinadora de Fé y Desarrollo de World Vision Nicaragua / Marzo, 2021

La familia es un tema clave en el Antiguo Testamento, todo lo que sucede en la narrativa bíblica tiene una dimensión familiar; incluso, las relaciones familiares son utilizadas como metáfora de la relación del pueblo con Dios. La familia era el centro más íntimo de la vida de las personas del pueblo de Israel, donde se daban los lazos de parentesco más estrechos.

El padre tenía un rol clave en la familia hebrea y la unidad familiar se constituía en torno a él. Por ejemplo, la descendencia se determinaba por la “casa paterna”. Los miembros de la familia recibían todo del padre, incluso las bendiciones, a través de las cuales el padre transmitía a sus hijos: capacidad y valor interior que se manifestaba en su manera de ser y en las obras que realizaba.

La existencia familiar suponía el apoyo entre sus miembros, que implicaba responsabilidad común por la vida familiar. Siendo el padre un personaje importante de la vida familiar. Él era el primer responsable de su conservación y le correspondía protegerla frente a cualquier obstáculo que amenazara su plena y normal función. Deuteronomio 6:5-9, es un ejemplo que analizaremos a continuación:

5 Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas.

6 Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando.

7 Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.

8 Átalas a tus manos como un signo; llévalas en tu frente como una marca;

9 escríbelas en los postes de tu casa y en los portones de tus ciudades.

Deuteronomio 6:5-9 (NVI)

Deuteronomio es el quinto libro de la Biblia y contiene la visión de una sociedad en armonía, en la cual, el conocimiento que las personas tienen de Dios los capacita para vivir juntos de la mejor manera posible. Esta visión no se lograría sin amar a Dios sobre todas las cosas y a su prójimo como a sí mismo.

Los mandamientos de Deuteronomio 6:5-9 están escritos en la segunda persona del singular, por tanto, eran mandamientos para el padre. Los mandamientos del Señor son el camino de la vida y del bienestar: “Para que disfrutes de larga vida en la tierra que fluye leche y miel” (Deuteronomio 6:3NVI), son los valores espirituales que se enseñarán de generación en generación, como articuladores de una comunidad que se rige por los principios de igualdad y amor. Por esa razón, los mandamientos deben ser transmitidos en primer lugar, a través del modelaje del padre: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando” (Deuteronomio 6:5-6).

“Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes” (Deuteronomio 6:7)

Casa, camino, acostarse y levantarse son actividades cotidianas, que colocan a al padre junto a sus hijos e hijas en estos momentos del día. Según el versículo 7, se puede pensar en un padre que dedica tiempo para estar en casa, disfruta el momento en que su hijo o hija abre sus ojos por la mañana o cuando los cierra por la noche para dormir y lo toma por la mano cuando van por el camino. Por tanto, el padre comunica con su ejemplo y con sus palabras, los mandamientos de Dios a su hijo o hija, en un entorno afectivo.

Este pasaje bíblico muestra que los niños y las niñas se forman y desarrollan en un ambiente relacional: el padre que está junto a sus hijos en las circunstancias de la vida cotidiana, que modela los valores y los transmite a los hijos e hijas en la convivencia paciente y amorosa. De esta manera, la Escritura sagrada propone una manera de formar los hombres y mujeres de bien que forman parte de una sociedad armoniosa donde se convive bajo los valores espirituales de amar a Dios sobre todas las cosas y a su prójimo como a sí mismo. También, muestra al padre amoroso, maestro y mentor que va más allá de la imagen del padre proveedor económico.

Finalmente, de este pasaje bíblico se pueden derivar enseñanzas que son pertinentes para nuestros tiempos:

  • El liderazgo del padre y la madre en la familia se sustenta en el ejercicio de una vida que modela los valores éticos y espirituales. El ejemplo de los padres es la mejor lección de vida para el aprendizaje de los niños y las niñas.
  • El padre y madre de familia deben crear el entorno afectivo y amoroso donde se construirán los pilares fundamentales para la vida de sus hijos e hijas: seguridad, autoestima, identidad, propósito de vida, estabilidad emocional y espiritual, por medio de la interiorización del amor a Dios, a sí mismos y a sus semejantes; los que contribuirán a su práctica de fe y a desarrollar todo su potencial dado por Dios.
  • La crianza de los niños y las niñas es una experiencia relacional, cotidiana, intensa, edificante y espiritual que trasciende la transmisión de conocimientos, porque primero busca llegar al corazón, donde residen los sentimientos, las decisiones, actitudes, emociones, la voluntad y el amor: “Con toda diligencia guarda tu corazón, porque de él salen los manantiales de vida”, Proverbios 4:23 (NVI.)